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El año pasado, DJI irrumpió en el mercado de los robots aspiradores con un primer ROMO P bastante desconcertante. Estaba el diseño transparente, por supuesto, pero sobre todo la navegación: el gigante de los drones había reciclado buena parte de su experiencia en percepción del entorno para un dispositivo encargado… de limpiar la casa. Y la verdad es que funcionaba muy bien.
Aun así, no todo era perfecto. Con un precio de casi 1.900 €, el ROMO P apuntaba muy alto y todavía le faltaban algunas funciones que ofrecían sus mejores competidores.
Un año después, aquí está el ROMO P2. Por fuera, el parentesco salta a la vista, pero los ingenieros han cambiado muchas más cosas de lo que cabría pensar. La potencia de succión alcanza los 36.000 Pa, un nuevo brazo de fregado está guiado por LiDAR, gestiona mejor las alfombras y los líquidos, unas patas mecánicas le permiten superar obstáculos sorprendentes, la estación ha mejorado y el robot es aún más silencioso.
Y, sobre todo, llega por 1.299 € (precio de venta recomendado), es decir, 600 € menos que su predecesor cuando salió al mercado.
¿Habrá dado DJI con la fórmula adecuada en su segundo intento?

DJI ROMO P2: un aire de déjà vu bastante logrado
Es imposible confundir el ROMO P2 con otro robot aspirador. DJI mantiene el diseño transparente del ROMO P: tanto el robot como la estación dejan ver parte de sus entrañas, y los circuitos impresos, los conductos y los motores forman parte de su aspecto.

Te encantará o lo detestarás, pero al menos no es otro robot blanco aparcado delante de una gran caja blanca.

Fabricar un dispositivo transparente es, además, más complicado de lo que uno se imagina. No se pueden ocultar cables desordenados ni una integración poco cuidada detrás de una cubierta de plástico: todo tiene que estar impecable. Casi parece que estuviéramos viendo una máquina de laboratorio en lugar de un electrodoméstico.

El P2 introduce algunos cambios respecto al ROMO P: los elementos grises y plateados pasan más desapercibidos y el conjunto parece más claro.

DJI también ofrece un ROMO A2. El robot sigue siendo transparente, pero la estación es blanca y desaparecen dos funciones: el ambientador para el suelo y el tratamiento UV de la bolsa para el polvo. Si el diseño totalmente transparente y estas dos opciones te dejan indiferente, vale la pena tener en cuenta el A2.

El ROMO P2 sigue midiendo unos 35 cm de diámetro y 9,8 cm de alto. Al no tener una torreta LiDAR en la parte superior, no llega a los 10 cm. Eso sí, algunos competidores son más bajos: no está de más medir la altura bajo el sofá y los muebles más bajos antes de comprarlo.
Una estación tan espectacular como siempre
La estación conserva las líneas generales de la primera generación. Con unos 44 cm de alto, 42,5 cm de ancho y 45 cm de profundidad, sigue siendo voluminosa, pero bastante razonable teniendo en cuenta todo lo que contiene.

En la parte superior hay dos depósitos: unos 4 litros para el agua limpia y algo más de 3 litros para el agua sucia.

Una tapa en la parte frontal permite acceder a la bolsa para el polvo y a dos cartuchos de producto.

Dos porque, además del detergente, DJI añade un cartucho de ambientador para el suelo. En la aplicación, se puede elegir entre fregar solo con agua, con detergente, con un aclarado adicional o con ambientador. Es una opción original, aunque el ambientador es más un pequeño capricho que una función imprescindible.

Estos cartuchos son propietarios. No se puede echar el producto de limpieza habitual en un depósito, así que habrá que tener en cuenta ese coste a largo plazo.

La bolsa para el polvo cuenta con un tratamiento UV que supuestamente limita la proliferación de microorganismos.

La principal mejora de esta estación está en la autolimpieza. DJI anunciaba hasta 200 días sin intervención en la generación anterior; ahora habla de 365 días. Para conseguirlo, la estación combina un revestimiento que dificulta que la suciedad se adhiera, una limpieza a presión y un circuito que evacua los residuos.

Es una cifra obtenida en las condiciones establecidas por DJI. Sin embargo, después de varias semanas de uso, mis pruebas muestran una estación que se mantiene sorprendentemente limpia. No queda impecable después de limpiar cientos de metros cuadrados, pero sí bastante limpia. Eso sí, hay un detalle que sigue molestándome: la parte inferior de la bandeja de lavado no se desmonta con facilidad, como sí ocurre en algunos modelos de la competencia. Cuando llegue el momento de limpiarla a mano, será menos práctico de lo que nos gustaría. Es una pena.
Agua a 80 °C…
DJI anuncia ahora que lava las mopas con agua caliente, hasta 80 °C, y después las seca con aire caliente. Sobre el papel, es una buena idea: el agua caliente desprende mejor la grasa atrapada en las fibras y el secado evita la humedad y los malos olores.

En la práctica, es cierto que las mopas salen limpias y se secan por completo.

36.000 Pa: DJI pisa el acelerador
Vamos a darle la vuelta al robot. La potencia de succión pasa de 25.000 Pa en el ROMO P a 36.000 Pa en el P2, un 44 % más sobre el papel.

Los pascales se han convertido en una competición por ver quién anuncia la cifra más alta, pero no lo cuentan todo. La estanqueidad del circuito de aire, los cepillos y la forma en que el robot regula la potencia son igual de importantes. El ROMO P ya aspiraba muy bien, y el P2 no decepciona.
En el centro encontramos el excelente sistema de dos rodillos separados. El pelo se desplaza hacia el medio antes de ser aspirado, en lugar de enredarse alrededor del cepillo. Si tienes mascotas o personas con el pelo largo en casa, eso marca una verdadera diferencia.

En una prueba con 100 g de una mezcla de arena, arena para gatos y virutas, el P2 recogió unos 99 g en suelo duro, tanto con el cepillo de goma como con el cepillo mixto. En una alfombra normal recoge alrededor del 85 %, lo que sigue siendo muy correcto.

Las alfombras de pelo muy largo siguen dándole problemas. Según su estructura, al robot puede costarle avanzar y su rendimiento cae notablemente. Por eso, no es la mejor opción para una casa cubierta de moqueta gruesa.
Una potencia de succión que se adapta
En el fondo, me interesa menos que tenga 36.000 Pa que la forma en que los aprovecha.
Gracias a sus cámaras y sensores, el P2 detecta algunas acumulaciones de suciedad y cambia de estrategia. ¿Unos cuantos granos de arena para gatos esparcidos delante de la bandeja? En lugar de pasar de largo, reduce la velocidad, aumenta la potencia de succión e insiste.
En las alfombras, una placa desciende para cerrar mejor el espacio alrededor de los cepillos y concentrar la succión en las fibras. El cepillo principal también puede elevarse cuando no hace falta, por ejemplo, al fregar únicamente o al encontrarse con ciertos líquidos.
A mis ojos, esta capacidad de adaptación importa más que la carrera por los pascales.
Dos cepillos laterales, y no están de adorno
DJI mantiene una característica cada vez menos común: dos cepillos laterales, mientras que la mayoría de los fabricantes ya solo instala uno.
Este sistema DualSweep dirige el polvo hacia los rodillos centrales desde ambos lados, y la forma de los cepillos limita los enredos de pelo. Además, el cepillo derecho puede extenderse para recoger el polvo de las esquinas. El resultado junto a los zócalos y en los rincones es muy convincente.

Un pequeño inconveniente: estos dos cepillos siguen sin poder elevarse. Ya veremos por qué eso importa cuando hay líquidos en el suelo.
El brazo robótico, la verdadera estrella del ROMO P2
Si hubiera que quedarse con una sola novedad mecánica, sería esta.
DJI mantiene las dos mopas giratorias, pero ahora la de la derecha está montada en un brazo articulado que gira 123°. Su alcance aumenta 7,8 cm respecto a la generación anterior y no se limita a extender la mopa hasta el tope: el brazo tiene su propio LiDAR.

Así, el robot sabe dónde están la pared, la pata de una silla o la parte inferior de un mueble, y ajusta continuamente cuánto extiende la mopa. Alrededor de una mesa, resulta fascinante verlo: la mopa recoge la suciedad junto a las patas de las sillas sin que el robot tenga que hacer maniobras adicionales. Incluso se cuela unos 4,5 cm bajo algunos muebles, por donde el robot no puede pasar.

Se gana cobertura, pero también tiempo, porque el robot tiene que dar menos rodeos. De hecho, mis pruebas muestran que es claramente más rápido que su predecesor en superficies grandes.
¿Por qué mopas en vez de un rodillo?
Es una elección discutible. En 2026, varios competidores de gama alta utilizan un rodillo que se aclara continuamente con agua limpia. La ventaja es evidente: en teoría, la parte que toca el suelo se mantiene más limpia y los líquidos se gestionan muy bien.
DJI sigue apostando por sus dos mopas giratorias. En una superficie grande y lisa, un buen rodillo puede funcionar mejor, sobre todo porque deja menos humedad tras de sí. Pero las mopas del P2 son mucho más finas. Gracias al nuevo brazo, pasan por debajo del zócalo de un mueble de cocina, bajo algunos electrodomésticos o alrededor de la pata de una silla, por donde un rodillo grueso nunca podría pasar.

Ninguno de los dos sistemas es mejor en términos absolutos: todo depende de tu casa. En cuanto a eficacia, las mopas gruesas de DJI frotan bien. Las manchas secas desaparecen tras una o varias pasadas, y el robot insiste por sí solo cuando detecta una zona muy sucia.
Una navegación que recuerda a la de un dron
Es la especialidad de la casa. La navegación del ROMO P ya me había dejado impresionado, y eso que DJI nunca había fabricado un robot aspirador.
Pensándolo bien, no es tan sorprendente. Un dron tiene que saber rápidamente dónde está, reconstruir su entorno, detectar obstáculos y corregir su trayectoria sin chocar con nada. Un robot aspirador hace lo mismo, pero en dos dimensiones.

El P2 combina un LiDAR ToF 3D en la parte frontal, dos cámaras ojo de pez y un LiDAR ToF 3D lateral. Todo se integra mediante algoritmos procedentes directamente de los drones. Y sigue sin tener una torreta en la parte superior.

DJI anuncia que detecta algunos obstáculos de apenas unos milímetros. A diferencia de muchas promesas de marketing, esta se cumple en casa. Cables USB, piezas de Lego, juguetes, calcetines, cuencos: el P2 ve objetos contra los que muchos robots todavía chocan sin miramientos.

En mis pruebas a largo plazo, los atascos son cada vez más excepcionales.

Quizá sea la cualidad más importante de un robot aspirador. No sirve de mucho anunciar 30.000, 40.000 o 50.000 Pa si se queda atascado con un cable a los veinte minutos.
Incluso ve en la oscuridad
La iluminación frontal se ha rediseñado. Los LED están situados muy abajo e iluminan directamente la zona que graban las cámaras, con una superficie que, según DJI, puede alcanzar los 2.000 cm².

Así, el robot conserva una buena visión en una habitación oscura, algo práctico si pones a limpiar por la noche o cuando no estás en casa y las persianas están bajadas. Detecta la suciedad y los obstáculos sin depender de la iluminación de la casa.

Reconoce los líquidos, incluso los transparentes
Otra mejora apreciable: la detección de líquidos. No solo de un gran charco de café en un suelo blanco de baldosas, sino también de líquidos transparentes, que a veces son difíciles de ver a simple vista.
La ventaja es sencilla: nunca es buena idea aspirar agua a través del circuito diseñado para el polvo. Cuando detecta un charco, el P2 puede esquivarlo, terminar de limpiar el resto y volver después a ocuparse de él. La succión se detiene, el cepillo central se eleva y las mopas se encargan. Incluso empieza por el contorno del charco antes de avanzar hacia el centro, dando varias pasadas si hace falta.
En una cocina, un comedor o una casa con niños y mascotas, es una función que realmente viene bien.
Queda el problema de los cepillos laterales, que no se elevan. Dejan de girar, pero siguen en contacto con el suelo y pueden tocar el líquido. La trayectoria que elige el robot reduce mucho el riesgo, pero no lo elimina por completo.
Patas para superar obstáculos de hasta 8,5 cm
Bajo el P2 se esconde otra novedad espectacular: unas pequeñas patas mecánicas que le permiten cambiar de altura.

Ante un obstáculo sencillo, en teoría puede superar hasta 4 cm. Si se trata de un umbral de dos niveles, DJI anuncia 8,5 cm. En las pruebas, superó escalones de más de 4 cm, lo que ya es notable para un dispositivo de este tipo.
Seamos sinceros: pocos hogares tienen umbrales de 8,5 cm. Pero en una casa antigua con desniveles, rieles de puertas correderas o alfombras gruesas, esto puede marcar la diferencia.
Las patas también sirven para las alfombras. Al subir o bajar, el robot levanta un poco la parte trasera para evitar que las mopas rocen las fibras o que arrastre la alfombra consigo. El ROMO P, en cambio, se quedaba en unos 2,5 cm.
Las alfombras siguen siendo su punto débil
Hablemos de las alfombras, por cierto. El P2 las reconoce, aumenta la potencia de succión, eleva las mopas unos 15 mm y utiliza sus patas para adaptarse a ciertos grosores. Pero todavía no puede dejar las mopas en la estación.

Ya se lo reprochamos al ROMO P, y DJI no ha corregido el problema. En una alfombra normal, no hay inconveniente. En una moqueta o una alfombra gruesa, una elevación de 15 mm no garantiza que las mopas húmedas nunca toquen las fibras. Hoy en día, varios competidores de gama alta pueden dejar las mopas en la estación cuando solo se les pide que aspiren las alfombras. Por más de 1.000 €, nos habría gustado que el P2 hiciera lo mismo.
Y, como hemos visto, con las alfombras de pelo muy largo, al P2 puede costarle subirse o mantener una trayectoria correcta.
Si en casa tienes sobre todo parqué o baldosas y algunas alfombras normales, como yo, no hay nada especialmente preocupante. En cambio, si tu casa está cubierta en gran parte de moqueta gruesa, piénsatelo dos veces.
Un robot sorprendentemente silencioso
Esta es una mejora que no se aprecia al leer la ficha técnica. DJI anuncia hasta un 85 % menos de energía sonora respecto a la generación anterior, lo que no significa un 85 % menos de decibelios: son conceptos que no tienen nada que ver.
En la práctica, el P2 es muy silencioso. En el modo de succión estándar, los motores, las ruedas y las mopas apenas hacen ruido, y se puede ver la televisión o conversar en la misma habitación mientras limpia. A máxima potencia, por supuesto, los 36.000 Pa no son inaudibles. El vaciado del depósito en la estación sigue siendo breve, pero ruidoso, como ocurre con casi todos los competidores.
Por lo demás, DJI ha hecho un buen trabajo con la acústica.
DJI Home, una aplicación muy completa
Todo se configura en la aplicación DJI Home. Primero, hay que dejar que el robot cartografíe la casa y, una vez más, la navegación funciona de maravilla: identifica rápidamente paredes, aberturas, habitaciones y alfombras.

Después se puede corregir el mapa, dividir o fusionar habitaciones, cambiarles el nombre, añadir paredes virtuales y zonas prohibidas, marcar umbrales o reservar un rincón para las mascotas. También admite varios pisos.

Para cada habitación, se pueden configurar la potencia de succión, la cantidad de agua, el número de pasadas, el tipo de recorrido y el producto que se utiliza. Así, se puede programar una pasada ligera diaria por los dormitorios y una limpieza más a fondo de la cocina.

Las rutinas se pueden iniciar directamente desde la pantalla de inicio. Una vez configurados los programas, ya no hace falta cambiar quince ajustes antes de cada limpieza.
Una IA que decide cómo limpiar
La aplicación también permite decidir cómo reacciona el robot ante lo que detecta: insistir con las manchas difíciles, limpiar con más intensidad cuando encuentra partículas, aspirar ciertos residuos antes de pasar la mopa o tratar los líquidos por separado.

Después de cada sesión, un informe muestra el recorrido realizado y los problemas encontrados. Si un obstáculo le ha impedido limpiar una zona, una foto permite entender qué ha pasado. Muchas veces, la culpable es una zapatilla que se ha quedado en el lugar equivocado.

Cámaras y privacidad: DJI prepara un modo local
Que haya cámaras recorriendo la casa plantea inevitablemente la cuestión de la privacidad.
La función de vigilancia permite acceder a distancia a las cámaras del robot, protegidas con una contraseña. Las fotos de los obstáculos se pueden eliminar automáticamente al cabo de 14 días.

Sobre todo, DJI ha anunciado un modo local: el robot funcionará sin conexión a Internet y conservará los datos en casa. Está previsto para finales de 2026. Para un dispositivo con cámaras que entra en todas las habitaciones, es una noticia muy buena. Queda por ver cómo funcionará cuando esté disponible el firmware.
Autonomía suficiente para la mayoría de las casas
DJI mantiene una batería de 5.000 mAh y anuncia unas tres horas de autonomía en las mejores condiciones. En realidad, todo depende de la potencia de succión, el caudal de agua, el número de pasadas y la complejidad de la vivienda.
Para unos 100 m² de aspirado y fregado, calcula entre una hora y media y algo menos de dos horas, sin necesidad de recargar durante la limpieza. Cuando lo pongo a limpiar únicamente la planta baja, unos 75 m², el robot termina con alrededor del 50 % de batería.
Por tanto, una casa de tamaño normal se limpia con una sola carga. Si la superficie es mayor, el P2 vuelve a cargarse y después continúa donde lo dejó.
ROMO P frente a ROMO P2: ¿qué ha cambiado realmente?
Era la pregunta que más me interesaba después de probar la primera generación. El ROMO P no era ni mucho menos malo: para ser el primer intento, DJI había puesto el listón muy alto.
El P2 conserva lo que funcionaba: el diseño transparente, el doble cepillo central antienredos, los dos cepillos laterales, las dos mopas, la excelente navegación sin torreta y una estación que ya ofrecía mucha autonomía.
Estos son los cambios:
- la potencia de succión pasa de 25.000 a 36.000 Pa;
- la capacidad para superar obstáculos pasa de unos 2,5 cm a 4 cm ante un obstáculo sencillo, y alcanza hasta 8,5 cm en un desnivel de dos niveles gracias a las patas mecánicas;
- la mopa extensible ahora está montada en un brazo articulado de 123°, guiado por su propio LiDAR y con 7,8 cm más de alcance;
- gestiona mejor las alfombras gracias al sistema de presión, reconoce los líquidos (incluso los transparentes) y puede elevar el cepillo principal;
- la estación anuncia que pasa de 200 a 365 días de autolimpieza, y el agua puede alcanzar los 80 °C;
- se han revisado sus desplazamientos para que sean más fluidos y silenciosos.
Algunas de las carencias del primer modelo siguen presentes: las mopas todavía no se pueden dejar en la estación y los cepillos laterales siguen sin poder elevarse. También sigue faltando una pequeña rejilla delante del filtro del depósito de polvo. Las partículas grandes acaban obstruyendo directamente el filtro, que habrá que limpiar a mano con más frecuencia.
Y, sobre todo, un precio muy distinto
Probablemente este sea el cambio más importante. El ROMO P transparente salió al mercado por unos 1.900 €. Aunque era excelente, resultaba difícil justificar su precio.
El ROMO P2 tiene un precio de 1.299 € y el ROMO A2, de 1.199 €. Para su lanzamiento en Francia, DJI incluso rebajó temporalmente el P2 a 1.059 € (y a 999 € durante los Prime Days).
Sigue siendo un producto de gama alta, pero ahora la situación es muy distinta. Por 1.299 €, el P2 compite directamente con los modelos prémium de Dreame, Roborock, Narwal o Ecovacs, y cuenta con algunos argumentos propios. Por unos 1.050 €, resulta francamente interesante para todo lo que ofrece.
Entonces, ¿qué tal es el DJI ROMO P2?
Cuando DJI se lanzó al mercado de los robots aspiradores, me preguntaba qué hacía allí un especialista en drones. Dos generaciones después, la respuesta está clara.
Puede que DJI todavía no tenga tanta experiencia como los fabricantes veteranos en el fregado de suelos, pero domina lo esencial: conseguir que una máquina entienda su entorno y se desplace por él de forma autónoma. En el día a día, eso lo cambia todo. Un robot verdaderamente autónomo no es el que anuncia más pascales en la caja. Es el que pones en marcha al salir de casa sin haber tenido que recoger cables, juguetes y calcetines durante diez minutos. En eso, el P2 impresiona.
Esta segunda generación también incorpora lo que le faltaba a la primera: más potencia, una limpieza de los bordes mucho más completa, detección de líquidos, una mejor gestión de las alfombras, capacidad para superar umbrales sin inmutarse y una estación aún más autónoma.
Todavía tiene defectos. No poder dejar las mopas en la estación sigue siendo difícil de perdonar en esta gama, y los cepillos laterales deberían poder elevarse. Si tienes mucha moqueta gruesa, ten en cuenta que los resultados dependerán mucho de la alfombra.
Lo que realmente cambia mi opinión respecto al primer ROMO es el precio. Por casi 1.900 €, el ROMO P suponía un gran desembolso pese a sus cualidades. Por 1.299 €, y más aún por unos 999 €, el P2 puede competir con los pesos pesados del mercado.
DJI había logrado entrar con buen pie en el mundo de los robots aspiradores. Con este P2, la marca demuestra que escucha las críticas y corrige el rumbo rápidamente.



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